En el triángulo formado por las estaciones de metro de Iglesia, Alonso Cano y Gregorio Marañón, Madrid alberga parte de uno de sus barrios más emblemáticos y más castizos: Chamberí. En esta zona podemos disfrutar de cualquier tipo de menú adecuado a cualquier momento del día y a cualquier día.

Siendo una zona de muchas oficinas, disponemos de varias opciones para comer entre semana un rápido y barato menú del día: si tienes prisa por comer, en Casa Longinos (General Martínez Campos, 49) no perderás ni un minuto esperando ser atendido. Si buscas la abundancia en la ración, la mejor opción es Jeromin (General Martínez Campos, 19). Pero si tienes tiempo y quieres disfrutar de un buen rato frente al plato, lo mejor es que pruebes Como en tu casa (García de Paredes, 94), donde, además del menú del día, disponen de una carta variada, asequible y de muy buen gusto; lo único complicado será conseguir mesa.

Las noches del lunes al jueves, aunque también por supuesto el fin de semana, el Teatro Amaya surte de bastante ambiente a sus alrededores; especialmente a Casa Patillas (General Mtnez. Campos, 9) y a La escalera (General Martínez Campos, 15), ambas de cartas y precios parecidos, con varios tipos de revueltos y huevos rotos que sobresalen en sus repertorios, destacando no obstante el huevo de avestruz en Casa Patillas, servido para 5-7 personas, y el surtido ibérico de La escalera, de calidad generalmente excelente.

Adentrándonos en el fin de semana, el aperitivo nos lo tomaremos en los alrededores del metro Alonso Cano, entre las calles Ponzano, José Abascal y Alonso Cano: aquí cabe destacar la Cervecería La Pinta (Ponzano, 8), donde además de una cecina bastante buena, buena es la salita-comedor de que dispone, donde la pequeñez de la sala contrasta con la grandiosidad de la televisión en la que poder disfrutar de un buen partido de fútbol. Como estamos de aperitivo, nos iremos esta vez a la Taberna de los Madriles (José Abascal, 26), donde ante la atenta mirada de todos los niños que desde las fotos colgadas en las paredes nos invitan a ser clientes habituales de este castizo bar, nos saca de la curiosidad el cartel que versa “si en Los Madriles te quieres ver, tu foto de pequeño nos has de traer”.

No piquemos demasiado en el aperitivo porque en Los Arcos (Ponzano, 16) nos vamos a comer un cordero delicioso, como no se podía esperar de otra manera en un asador segoviano. Si prefieres productos del mar, podrás comer buen pescado y buen marisco en Casa Benito (Santa Engracia, 75). Y si quieres una buena combinación de ambas posibilidades, como si fuera vergonzoso, ligeramente escondido se encuentra Don Sancho (Bretón de los Herreros, 58), donde la única incomodidad es la complejidad para hacerte entender con tu acompañante por su habitual volumen alto creado por las conversaciones de los múltiples comensales que se reúnen en ese pequeño comedor, pero que se disipa rápidamente regando con buen vino al Villagodio (chuletón de buey), y que es perfecto rematar con un café irlandés.

Para una buena cena de fin de semana nos quedan las joyas de la corona que, por ello, merecen una mención más detallada. Ordenados por precio, de menor a mayor, tenemos:

- Wagaboo (General Mtnez. Campos, 26): de ambiente juvenil y moderno, pertenece a una cadena de restaurantes en los que comer bien, divertido, romántico, variado, colorido y con buen ambiente, no está reñido con la “baratez”. Tienen unos pequeños habitáculos donde hacer más íntima la cena, y un salón en la planta de arriba donde poder tomar el café o la copa después de cenar. No dejéis de probar el cucurucho de verduras salteadas y los dados de solomillo, aunque su auténtica especialidad es la pasta, que preparan los cocineros a la vista del cliente. Reserva desde www.wagaboo.es, y aprovecha las ofertas, promociones y días especiales que aquí se publicitan. Se puede comer perfectamente por no más de 25 €/persona.

- Filo (José Abascal, 44, y con entrada también por Fernández de la Hoz, 66 directamente al restaurante). También forma parte de una cadena; en este caso me refiero al Filo Abascal, en el que por unos 30 €/boca podemos picar algunos entrantes y disfrutar de un segundo plato, con bebidas y postre, en un ambiente muy agradable y confortable. Más que los filos (tiras de cebolla y pimientos fritos) o las pizzas de masa fina y crujiente, que son mi entrante y plato favoritos respectivamente, debo rendirme ante la terraza que ponen a disposición del cliente en verano, y donde una cena se convierte en un momento especial; es en un patio interior engalanado de blanco, y en el que podemos rematar la cena con un exquisito cocktail veraniego.

- Picanha (Modesto Lafuente, 15). Restaurante brasileño, lo cual significa garantía en la carne. Su denominación se debe al corte de la carne de vacuno, de la parte baja, externa y transversal del cuarto trasero de la res, muy características en la cocina carioca. Son impresionantes los champiñones rellenos de crema de queso, y después toca decidirse: carne o pescado; en este caso, insisto, no hay duda: la carne servida en pequeñas fuentes de barro con tapa, para que no pierda su temperatura ni su punto de cocción, acompañados por arroz, feijao (frijoles) y choclo (maíz tierno), es una delicia y un disfrute para el paladar; además se puede repetir cuantas veces queráis, por lo que no hay posibilidad de salir con hambre. Tienen menú de mediodía, en el que con 20 €/glotón podréis costear el menú y los añadidos (bebida y postre); por la noche, de carta, el precio puede ascender a los 40 €/barriga. Es paso obligado de todos los brasileños ilustres que tienen la fortuna de pasar por Madrid, como artistas, jugadores de fútbol, etc. En www.picanharestaurantes.com podrás observar que hay un restaurante en Madrid y dos en Portugal. ¡Habrá que aprovechar!

- Castellana DF (Pº de la Castellana, 72) En la glorieta de Gregorio Marañón reluce este maravilloso Castellana Drink & Food, en el que podemos comer desde una ensalada de ventresca con almendras y vinagreta de trufa y miel, hasta un super hot dog castellana df; de lo más elaborado a lo más común, pasando por un gozo absoluto en cada bocado en un comedor de luz tenue, con música de fondo y muy buen servicio. Si tenéis hambre, os recomiendo no mirar la carta en www.castellanadf.es, porque vais a encontrar demasiados platos sabrosos a la vista y sufriréis si no los podéis degustar inmediatamente. Dispone de aparcacoches y también ponen una terracita muy agradable en el boulevard de la Castellana en la época veraniega, aunque en lugar de cenar por los 35 €/comensal que podrías pagar dentro, subirá un poco.

- Moma 56 (José Abascal, 56). Un espacio distinto. Un momento diferente. Pasa, siéntate, pide lo que gustes y no pienses en otra cosa. La cantidad de vehículos que el aparcacoches acumula en segunda y, en algún momento, tercera fila, es síntoma de que algo bueno se cuece ahí dentro. Dos salas de comidas muy diferentes: el Moma Bar, de pintxos, hamburguesas, pizzas y raciones varias, y el Kashira, cocina japonesa de alto standing; está dentro de esos grandes japoneses que tan fuerte han conquistado Madrid, y, aunque su precio sea acorde a su status, para los amantes de la comida nipona seguro que es una rica inversión. Es un recinto multidisciplinar, ya que dispone de un gran salón en el que organizan multitud de eventos. Informaos de todo lo que queráis más pormenorizadamente en www.moma56.com, (cartas con precios), y sed todo lo felices que queráis.

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