¿Sabíais que el monumento mas antiguo de Madrid fué construido nueve siglos antes que la fundación de la Villa de Madrid a mas 3.000 kilómetros de su ubicación actual? Pues así es. Situado en el parque de la montaña de Principe Pio, a pocos metros de la Plaza de España, el Templo de Debod es uno de los mejores lugares donde ver la puesta de sol en Madrid. Integrado en el paisaje urbano y al aire libre, el juego de líneas, luces y reflejos en el estanque que rodea el monumento es uno de los mejores estudios para los aficionados a la fotografía que se reunen allí cada tarde para practicar con sus trípodes y cámaras. Desde el parque que rodea el templo de Debod hay un mirador con preciosas vistas a la casa de campo, el Palacio Real o la Catedral de la Almudena.

Pero, ¿Cómo llegó a parar un templo egipcio al centro de Madrid? Por la penínula ibérica han pasado unos cuántos imperios y pueblos, pero los egipcios no son uno de ellos y a diferencia de los ingleses, nuestra afición por los “souvenirs egipcios” está muy lejos de las colecciones del British Museum. La culpa de todo la tiene la presa de Assuan en Egipto. Considerada una de las obras maestras de la ingeniería moderna, la construcción de esta presa ponía en riesgo de inundación a la región de Abu Simbel, de alto valor arqueológico, lo que obligó a la Unesco a iniciar una campaña para la reubicación de los templos que quedarían bajo las aguas. España, aportó su granito de arena en esta tarea y a cambio recibió como regalo el Templo de Debod.

El templo de Debod había sufrido ya el efecto de inundaciones y terremotos y durante el traslado la equivocada enumeración de algunos bloques y la pérdida de otros dificultó su restauración, que duró cerca de dos años y que conserva la misma orientación hacia el sol. Desde su ubicación original fue trasladado al puerto de Alejandría donde partió en barco hasta el puerto de Valencia y desde allí a Madrid. El 20 de julio de 1972 se inauguró, de modo que en verano de 2012 se cumple el cuarenta aniversario.

Se puede visitar el interior del templo en las fechas y horarios que figuran en la web del ayuntamiento de Madrid.

Si vais de visita por la noche mas os vale estar atentos. Cuenta la leyenda que, desde que el templo fue trasladado a Madrid, se pasea por los alrededores un gato negro que podría ser una representación del Dios Amón. Cuidado no te cruces con él.

La explanada y jardines que albergan el templo han servido de escenario para conciertos, óperas, danza y espectáculos en general. Por su ubicación cerca del centro es un lugar curioso y pintoresco para enseñar a alguna visita, preferiblemente al atardecer, para luego dar un paseo a pie por el centro.

Eso si, no olvidéis leeros bien la historia del monumento antes, no vaya a ser que os pase como a mi, os pidan que les contéis algo del templo y os pillen desinformados.

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