Uno de los parques con mas atractivo de Madrid es el de la Quinta de los Molinos, situado al este de Madrid, entre el final de la calle Alcalá y la autovía A2 (Metro: Suanzes. Autobuses: 77, 104, 114 y 146).

Nos encontramos ante un parque histórico, construido sobre un solar que el conde de Torre Arias regaló a su arquitecto César Cort Botí en 1920 y que este diseñó inspirándose en los jardines levantinos, tierra natal del arquitecto. El jardín, de 28,5 hectáreas, fué cedido en gran parte al Ayuntamiento de Madrid tras varios años de abandono en 1980, permitiendo que el resto del parque fuera de uso residencial.

El jardín cuenta con chopos, cipreses, castaños y abetos, pero las zonas principales están dedicadas exclusivamente al cultivo de almendros, que es sin lugar a dudas el mayor atractivo de la Quinta de los Molinos cuando los almendros están en flor durante la primavera. En el parque podremos ver ardillas y lagartijas entre las plantaciones de bambú y flores silvestres.

La Quinta de los Molinos es un parque grande que se puede recorrer en una hora aproximadamente dando un paseo en el que disfrutar de sus fuentes, albercas, estanques y dos molinos dotados de aeromotores para facilitar la red de riego y que dan nombre al parque: el Molino de la Casa del Reloj y el Molino de la Rosaleda de Palacio. Con el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997 la Quinta de los Molinos fué catalogado como Parque Histórico.

Para los vecinos del parque, este es el entorno ideal para desconectar de la ciudad, salir a correr por sus caminos y con la llegada del buen tiempo, tumbarse en el cesped a leer un buen libro o descansar a la sombra de algún árbol.

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