A veces uno encuentra uno de esos rincones mágicos en Madrid, en los que al atravesar la puerta entras en una atmósfera que te atrapa, acogedora, cálida y que te invita a viajar. Y precisamente esto último, viajar, de una forma diferente, es el leitmotiv de este local en el centro de Madrid, muy cerquita del Teatro Real. Una idea que rondaba en la cabeza de cuatro amigos de Tres Cantos: Juan, Mónica, Afonso y Ana. Cuatro viajeros apasionados que decidieron compartir su afición en La ciudad invisible, un café-librería ideal para organizar tus viajes, compartir tus experiencias o simplemente soñar que viajas a cualquiera de los destinos de las guias que puedes comprar, consultar o pedir prestadas de sus estanterías.

El nombre del local, La ciudad invisible, proviene de la obra de Italo Calvino, Las ciudades invisibles, una fabulación en la que Marco Polo relata al rey de los tártaros, Kublai Kan, descripciones de ciudades fantásticas similares a pequeños poemas o cuentos con temáticas como el deseo, la muerte o los símbolos. Y es que precisamente este espacio pretende estimular la imaginación de sus comensales y viajeros visitantes.

Mas de dos años y 120 locales fueron necesarios para dar con la ubicación perfecta para este refugio de los que alguna vez soñaron con convertirse en un Willy Fog de por vida. Tras una búsqueda que parecía interminable estos cuatro intrépidos se lanzaron a montar el primer café librería de viajes de Madrid en septiembre de 2012. Su primera experiencia en hostelería que nada tiene que ver con sus anteriores trabajos de ingeniería, biología o química, pero que desempeñan como si lo hubiesen hecho toda la vida.

En su carta podemos encontrar tostas, hummus, batidos indios (Lassi), tartas caseras… una mezcla, como no podía ser de otro modo, de la gastronomía de los diferentes paises que han podido visitar. La decoración y el diseño del local es obra del estudio madrileño Triscaideca y tiene el toque de Boamistura, un colectivo de artistas urbanos de Madrid y algunos de los cuadros que se exponen pueden ser comprados. El local ocupa el espacio de lo que antes era una tienda de discos, pero al reformarlo, en su fachada encontraron los rótulos de una antigua ferretería que decidieron conservar.

La ciudad invisible cuenta con interesantes iniciativas, solidarias y culturales y tiene las puertas abiertas para aquellos que quieran proyectar las fotos de sus viajes, organizar charlas o participar en intercambios de idiomas.

En fin, que si vas al centro de Madrid, no dudéis en conocer este rinconcito en el número 7 de la Calle Costanilla de los Ángeles. Para ir abriendo boca podéis echar un vistazo a su página web en www.laciudad-invisible.com ¡Buen viaje!

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